miércoles, 7 de marzo de 2012

3/07/2012 08:32:00 a. m.

21 campesinos nicaragüenses fueron obligados a presenciar torturas, asesinatos y descuartizamientos en México, además de que les ordenaron matar a otros migrantes

Terrorífica odisea de nicas reclutados por “Los Zetas”
La apertura del juicio oral y público contra dos nicas, supuestamente vinculados con “Los Zetas”, de México, ha llamado la atención del público somoteño.
Una vez que los 21 nicaragüenses llegaron a la frontera, para evadir a las autoridades de Migración mexicana los llevaron a pie por potreros, después los transportaron en unas pangas por unos esteros, y llegaron a un lugar desconocido, donde había un campamento con hombres armados.
Allí les dijeron con júbilo sarcástico: “¡Bienvenidos al crimen organizado!”, “¡Bienvenidos a los Zetas!”, “¡Bienvenidos a la última
letra!”.
Con esas frases, los humildes campesinos de dos lugares del departamento de Matagalpa, vieron esfumarse las esperanzas de ganarse entre US$900 y US$1,500 por quincena, tal como se los habían prometido en Nicaragua los emisarios del grupo criminal azteca, entre abril y septiembre de 2010, cuando les prometían un trabajo como albañiles, carpinteros o vigilantes.  Por este delito, ayer fueron sentados en el banquillo del Juzgado de Distrito Penal de Juicios de Somoto, Walter José Morales García y Julio César Leiva Dávila, presuntos reclutadores de nacionales, que enfrentan el juicio oral y público para comprobarles si son culpables o no.

Una reincidente

En la acusación figuran, además, Noé Muñoz Dávila, alias “El Negro”, el presunto cabecilla con vínculos directos con los Zetas, que se mueve entre México y Guatemala, y actualmente declarado “rebelde”, porque está prófugo.  Igualmente, la señora Danelia Asunción Pérez Castillo, propietaria de “Excursiones Danelia”, quien según la Fiscalía, se encuentra en el Sistema Penitenciario de Granada, purgando penas por otra causa, y por este caso que se ventila en Somoto, se le hará un juicio aparte, por ser la propietaria del bus donde fueron transportados.
Según la Fiscalía, la señora Pérez Castillo ya había sido acusada por tráfico de personas.
La acusación la impulsa el fiscal Nelson López Rivera, a la cual se adhirió Gonzalo Tórrez, delegado de la Procuraduría General de la República. En tanto, la defensa de Leiva Dávila la lleva el abogado Leyvi Valenzuela, y la de Morales García, el abogado William Castellón.
López Rivera dijo que la Fiscalía, con base en la ley, solicitó “la máxima protección a las víctimas”, por lo que sus testimonios como elementos probatorios fueron escuchados por el juez Erick Laguna Averruz en una audiencia anticipada, y dijo que consta en vídeos y en grabaciones.

Vendidos a US$4,000 cada uno
Según oficiales de la Policía que se presentaron  como testigos de cargo en la sesión de ayer, una vez que “El Negro” los entregó a los Zetas, por la suma de US$4,000 por cada individuo, los reclutados fueron llevados a sitios donde presenciaron que otras personas eran torturadas, asesinadas y descuartizadas.

Obligados a asesinar
Uno de los testigos dijo que algunas de las víctimas afirmaron en las entrevistas que los habían obligado a participar en el asesinato de 72 migrantes.
Añadió el testigo, en su relato, que los compatriotas, desde el mismo momento en que se dieron cuenta que llegaron para prestar servicios criminales a los Zetas, comenzaron a planear escapes, y a buscar a organismos defensores de migrantes. Y de esa manera, regresaron en pequeños grupos a suelo nacional.
El penúltimo fue un jovencito, hijo de un oficial de la Policía Nacional, que logró soltarse solitariamente, y un taxista lo llevó a una casa donde defienden a migrantes.  Este muchacho dijo que no aguantó el cansancio por los desvelos, porque los criminales celebraban con fiesta y licor cada masacre que consumaban.