martes, 1 de enero de 2013

1/01/2013 08:57:00 p. m.



Siete niños de diferentes lugares de la capital recibieron atención en la sala de quemados del Hospital Fernando Vélez Paiz, de estos solamente uno presentó lesiones de gravedad al manipular encendido un arbolito con su mano derecha.
Misael Pineda Acevedo de 6 años fue el único que ameritó ser internado, los otros seis solamente sufrieron quemaduras menores, por lo que fueron atendidos y dados de alta a los pocos minutos.

Otros que se quemaron con arbolitos o volcancitos fueron Joshua Picado,  Acsinia Rodríguez, ambos de un año y Julio Munguía de 12 años.

Mientras Eyner Cerda del barrio Carlos Núñez fue atendido al quemarse con un cohete, Bismarck Reyes de un año se quemó con una candela romana y Luis Cuevas que reside en el sector de la Subasta en Managua, se quemó un pómulo de su rostro con un silbador o cachiflín.

Misael Pineda Acevedo se encontraba en la sala de quemados junto a su madre Jessica Acevedo, que reconoció que la lesión se originó cuando el pequeño jugaba con el artefacto y al no hacer caso de las recomendaciones que le daba su abuelito, el arbolito le explotó en su mano derecha.

“Estaba afuera jugando con mi papa que le estaba supervisando la quema de arbolitos, pero no le hizo caso cuando le dijeron que lo pusiera en el suelo  y más bien lo cargo y llama en vez de salir por arriba se fue para abajo y lo quemó todita la palma de la mano”, relató.

“Aprovechamos la oportunidad para recordar a los padres de familia, que no hay ninguna pólvora que sea inofensiva, que no permitan que sus hijos o hijas estén manipulando pólvora, porque siempre una quemadura duele, arde y molesta, no solamente al paciente, sino también a la familia”, recomendó el doctor Noel Larios, director del hospital

Actualmente en la Sala de Quemados del hospital Fernando Vélez Paiz se encuentran hospitalizados seis menores con diferentes tipos de quemaduras, entre estos Kenneth Joel López de 12 años, que resultó lesionado cuando portaba en la bolsa de sus pantalones media docena de cachiflines o silbadores, que al rozarse entre ellos se encendieron y el resultado fue una seria quemadura de tercer grado en su pierna derecha.

“Mi recomendación es que tengamos más cuidado con nuestros niños para que nos les pase esto que le ocurrió a mi hijo, que fue por un descuido”, reconoció Gisela López, madre de Kenneth.

En el Fernando Vélez Paiz también se encuentran internados otros infantes que se lesionaron con líquidos calientes y un pequeñín que metió sus deditos en una toma corriente.