lunes, 20 de mayo de 2013

5/20/2013 09:58:00 p. m.

El principal cambio radica en reducir radicalmente estos casi 270 millones de trabajadores del sector agrícola


Servicios, la primera fuente de empleos en China
El primer ministro chino, Li Keqiang (derecha), en una reunión con su homólogo heleno, Antonis Samaras en Pekín, China.
El número de trabajadores del sector servicios en China superó por primera vez a los agrícolas en 2011, un dato histórico que refleja el impulso de la segunda potencia mundial hacia una sociedad más urbanista y una estructura económica que se acerque a la de los países desarrollados.
Según el último Anuario de Estadísticas de China, publicado recientemente y que incluye datos del año 2011, el gigante asiático contaba con 272.8 millones de personas trabajando en el sector servicios, un 35.7% del total, mientras que la agricultura aglutinaba 265.9 millones, un 34.8%.
Aunque la diferencia es de “solamente” 6.8 millones de personas, el vuelco revela la evolución de la segunda economía mundial en los últimos años, que busca mejorar los ingresos de sus ciudadanos para alimentar la demanda interna, un proceso que pasa inevitablemente por un nuevo éxodo del campo a la ciudad.
El principal cambio radica en reducir radicalmente estos casi 270 millones de trabajadores del sector agrícola -una actividad que aporta menos del 10% del Producto Interior Bruto, PIB,- y promover estos empleos en sectores como la industria o los servicios, que generan mucho más valor añadido.
Para que China logre que solo entre el 5% y el 10% de su fuerza laboral trabaje en la agricultura -como ocurre en las economías desarrolladas- tendrá que generar unos 200 millones de puestos de trabajo durante las próximas décadas en estos otros sectores, según cálculos de la organización Capital Economics.
Urbanización
Así, y aunque también en 2011 por primera vez la población urbana de China superó a la rural, el país se enfrenta a una nueva etapa de su proceso de urbanización, que prevé centrarse en la reforma del sistema de permisos de residencia o “hukou” que hasta ahora ha controlado las migraciones dentro del país.
El actual mecanismo, que se aplica en China desde los años 50 del siglo XX, implica que los ciudadanos pierden derechos tales como la asistencia médica o la educación para sus hijos si emigran de zonas rurales a urbanas.
Con la voluntad de avanzar en reformas que minimicen la intervención estatal, el Gobierno chino, encabezado por el primer ministro Li Keqiang, presentó hace pocos días una propuesta que incluía “la creación de un nuevo sistema de control demográfico”.
El mismo Li reconoció en su primera rueda de prensa como jefe del Gobierno que el proceso de urbanización en China es “una tendencia inevitable”, aunque también advirtió que se debe acometer de forma “prudente”.