6/12/2017

Siuna y su dependencia al río Uly

Este es el río Uly, que nace en Bosawas.
Las aguas del río Uly, del que beben parte de los habitantes de Siuna, son aptas únicamente para consumo humano en verano. Este manantial nace en Bosawas y recorre unos ocho kilómetros hasta llegar a los filtros que permiten que el agua se convierta en potable.
Dichos filtros están ubicados en el cerro El Coyol, en la parte más alta de Siuna. Desde ahí el agua es distribuida a unas 2,410 familias, poco más de 4,000 viviendas, por la Empresa Municipal de Agua Potable (Emapsa), adscrita y subsidiada por el gobierno municipal, ya que sus gastos operativos la vuelven insostenible. 
Cuando el proyecto de agua potable fue diseñado, no se contempló abastecer a un 100% de la ciudad y tampoco llevar el vital líquido durante las 24 horas a los hogares. Siuna tiene más de 20,000 habitantes. Datos oficiales indican que tres barrios, Jorge Navarro, Olivero y San Pablo, se abastecen de otro sistema.  

Bladimir Martínez, gerente de Emapsa, explica que durante invierno la calidad del agua se ve afectada por la suciedad que recoge el río y esto se traduce en que el agua que distribuyen no es apta para el consumo humano.
El ambientalista y catedrático de la Universidad de las Regiones Autónoma de la Costa Caribe nicaragüense, Luis Herrera Siles, considera que el proyecto de agua potable no contempló “los costos de energía del bombeo del agua, los costos de manejo de la calidad del agua ni la proyección de la población urbana”. 
“Al sistema de agua que tenía Siuna solo había que hacer todos los procesos de ampliación, si así hubiese sido, hoy tuviéramos agua potable 24 horas sin asumir el gasto en el sistema actual”, observó.

DEFORESTACIÓN

La tala despiadada amenaza cada vez más con que un día el agua no alcance la boca de los tubos que bombean desde el río Uly.
Jadder Lewis Mendoza, especialista en pueblos indígenas y desarrollo, explica que el bosque es captador del agua y su función es mantener la calidad del agua en las cuencas.
“Así también tiene una función primera en el ciclo del agua, porque es un regulador que permite que haya un patrón lluvioso regularizado que se va dando de forma gradual y en período largo, donde el bosque retiene el agua, hay una evaporación, el agua regresa a la atmósfera y luego se descarga como lluvia”, explicó.
El especialista dice que la deforestación altera el ciclo del agua y se traduce en lluvias repentinas, por lo que cada vez se cuenta con menos reservas de agua.
Agregó que “convertir esos suelos que hoy son de Bosawas en zonas agrícolas y ganaderas incrementa el problema porque al darse un cambio de uso de suelo, genera una descarga de mayor sedimentación porque los suelos pierden la vegetación, que es la que los estabiliza”.
“Al perder su nivel de productividad natural son bombardeados por fertilizantes agroquímicos para mantener el control de desarrollo de plantas, y al final todos estos plaguicidas y abonos inorgánicos son descargados a los ríos, por eso vemos que son ríos que empiezan a secarse porque el flujo del agua está alterado por su ciclo hídrico en el cambio de patrón de lluvia que provoca la desforestación y seguido por una alta descarga de productos químicos que afecta la biodiversidad de los ríos y la calidad del agua”, añadió Lewis Mendoza. 
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