Junto al crecimiento de Estelí, una de las ciudades más importantes en el país luego de la capital, se desarrollan en paralelo obras sociales que van siendo demandadas y ejecutadas por la población.
De ellas, la construcción de calles y la perforación de pozos para el abastecimiento de agua potable son de las más destacables, no solo porque suplen necesidades básicas, sino más bien, por la manera en la que los protagonistas se involucran en su formulación y ejecución.
Los esfuerzos se ajustan al modelo de responsabilidad social compartida que promueve el gobierno sandinista, en el que la población participa de manera directa y permanente para hacer realidad obras que para las familias se vuelven históricas.
Asumen tareas
En el barrio 14 de abril se concluyen las últimas cuatro cuadras. José Toruño, mientras pinta de amarillo los andenes del área que corresponde a su vivienda, explica que todos sus vecinos han tomado como suyos los proyectos que se ejecutan a través de la alcaldía.
“Hacemos la entrada que le toca a cada casa y el encargado de familia tiene que arreglárselas y colaborar en esa parte. Fueron años y hoy en día, gracias a Dios, se ve el proyecto y se va viendo el avance y el barrio va creciendo cada día más”, apunta.
En el caso  de las Calles para el Pueblo, se desarrollan 60 bloques, que tienen un valor de 36 millones de córdobas y que se suman a integrar al plan de desarrollo del programa que ha tenido gran impacto y ha superado las metas propuestas.
Comunidad ha respondido
El Alcalde de la Ciudad, Compañero Francisco Valenzuela, señala que ha sido vital en este esfuerzo la organización de la comunidad, la capacidad que han demostrados los estelianos para hacer gestiones y de tener un gobierno que les acompaña, les facilita y les promueve el desarrollo.
“Esta es una modalidad que se implementa desde hace mucho tiempo a solicitud de la comunidad, de los Gabinetes de la Familia, Comunidad y Vida, de la organización comunitaria que ha sido  muy efectiva y exitosa. Han hecho muchas actividades de forma exitosa, de forma que han permitido recaudar fondos por los compañeros que no tienen la posibilidad de hacer el aporte”, señala, mientras camina por las 8 calles concluidas del barrio Aldeas Emaus, al norte de la ciudad.
Entretanto, manifiesta que si bien existen barrios con la capacidad para asumir parte de los proyectos, la Alcadía se hace cargo de aquellos que no cuentan con esa alternativa.
Familias son protagonistas
“Lo importante es que la familia es protagonista, que tiene una actitud frente a los programas y proyectos, como sus programas y proyectos que realmente le cuestan a la población”, afirma.
La mayor demanda en la comunidad Santa Cruz siempre fue el abastecimiento de agua potable. La municipalidad sandinista lo había solventado hasta los últimos años con el abastecimiento a través de cisternas.
Sin embargo, hoy ya cuentan con un pozo con capacidad de 300 galones por minuto y se han puesto en práctica, simultáneamente, planes de cuido y reforestación de la subcuenca del área de recarga.
En la comunidad se restituye el derecho con este proyecto a mil 500 personas. Esto incluye un centro educativo de primaria, uno de estudios secundarios y un centro de salud, que antes no contaban con el líquido vital.
Resalta unidad de sectores
Francisco Velásquez, secretario  político de la comunidad resaltó la unidad que hubo entre todos los sectores para hacer realidad esta aspiración que les parecía eterna.
“Nos ha apoyado la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica, suspendiendo sus actividades para poder reunirnos  con los comunitarios. Prácticamente la comunidad está consciente del modelo de diálogo y consenso y de responsabilidad compartida que nosotros debemos tener en retribución a los proyectos y el cuido  que le debemos dar a los mismos”, destaca.
Otro sueño hecho realidad
También en Sabana Larga, un proyecto similar se ha vuelto realidad. En este lugar, además, se han podido desarrollar emprendimientos de las personas locales.
Es el caso del negocio que ha desarrollado la familia de Adonías Gadea, un pequeño restaurante con juegos infantiles y que ha cobrado bastante popularidad entre los locales y los visitantes.
“Antes no podíamos hacer nada porque no teníamos el fluido de agua aquí. No había y estábamos remotos. Teníamos que ir a traer el agua a Estelí y la alcaldía nos proporcionaba el agua dos veces por semana con cisternas. No podíamos hacer ningún tipo de inversión porque no teníamos las condiciones y ahora con el proyecto estamos amplios a poner la inversión sin ningún temor”, afirma.